Encuentros en La Rinconada
I Escuchar la tierra
8, 9 y 10 de mayo de 2026. Finca La Rinconada, Calamonte (Badajoz)
El pasado fin de semana, la dehesa extremeña de La Rinconada acogió el primero de lo que esperamos sea una serie de encuentros en torno a la escucha, la naturaleza y las artes.
Veinte personas —casi todas mujeres, creativas, generosas, apasionadas y llenas de curiosidad— compartieron un tiempo intenso de conversaciones, música, plantas, tierra y emoción.
Joaquín Araújo abrió el encuentro con una reflexión profunda sobre éticas y poéticas del paisaje, esa manera de mirar el territorio que va más allá de lo visual y que nos convoca a una relación más honesta con el mundo que nos rodea.
Dos al Son —Sierra Díaz del Campo y Elena Monreal Montoya— nos llevaron de vuelta a la memoria más antigua a través del cancionero tradicional. Sus canciones, heredadas de un pasado remoto pero sorprendentemente vivas y necesarias, llenaron la dehesa de ecos de infancia y recuerdos de la niñez.
Ana González Garzo y Augusto Krause nos guiaron en un paseo botánico que fue también un viaje a la memoria de las plantas. Sus propiedades medicinales, sus usos terapéuticos, los secretos que guardan las hierbas que pisamos sin verlas. Después del paseo, hicimos un taller de ungüentos con lo recolectado y cada una se llevó a casa su pequeño frasco de poción mágica con olor a dehesa.
Mamen García Torres comenzó su taller de mindfulness de una manera inesperada en la cena, con el postre, invitándonos a tomar conciencia de lo que estábamos comiendo para continuar después con ejercicios muy ligados a la naturaleza.
La mañana del domingo, Gonzalo Palomo y Laura Peña, de ACTYVA —cooperativa extremeña dedicada a la ganadería ecológica y al cuidado sostenible de la tierra— nos enseñaron a mirar la dehesa con otros ojos. A entender lo que dice el suelo, lo que cuentan los árboles, lo que revela el pasto cuando se sabe escuchar. Una clase magistral al aire libre sobre lo que significa cuidar la tierra de verdad.
Y todo el encuentro estuvo deliciosamente alimentado por Carlos Tristancho, actor de larga trayectoria que confiesa que el papel que mejor ha interpretado en su vida es el de chef, porque cuando cocina, no actúa: hace feliz a la gente. Y eso se nota en cada plato.
Lluvia, viento, sol y hasta un arcoíris. La tierra nos habló en todos sus registros. Durante estos días en La Rinconada,se formó algo que no estaba en el programa y que, cuando ocurre, una desearía que nunca acabara.
Seguiremos escuchando en otoño, cuando la dehesa tenga otro color, otra luz, otros sonidos, otras palabras.